sábado, julio 11, 2009

PIEL DE OSO


   El alba gris balbuceaba una mañana diáfana cuando descendió a aquel recodo del río para beber. Estaba cargando su cantimplora cuando, de repente, se topó con aquella gran cabeza de oso que salió de entre los arbustos. Frente a frente, ambos parecieron sorprenderse y, asustados, retrocedieron a la carrera. Fue el oso el primero en reaccionar, girándose, pareció preguntarse qué demonios de bicho viviente era aquel humano... Había pocos por allí. Olfateó el aire y, ahora, buscó un paso accesible por el río hasta la otra orilla.
El Montañés no miró atrás, sabía de la importancia de aquel encuentro y corrió, corrió sin parar hasta el lugar donde había pasado la noche. Sin perder tiempo preparo su montura y huyó al galope, abandonando allí los demás enseres... Más tarde volvería a por ellos, ahora era necesario poner manos a la obra.
El oso le había descubierto, así que no podía permitirse costumbres cómodas ni peligrosas. Escogió a conciencia el sitio para abrir la enorme zanja. Aquel claro en el bosque simulaba un sendero de paso ineludible al interior, custodiado a ambos lados por apretadas hileras de abetos reunía las condiciones idóneas para preparar la trampa. Primero, cavó el largo de la zanja y profundizó apenas unas paletadas. Continuaría en sucesivas jornadas, pues hay fieras en esa espesura que son capaces de olfatear la frescura de la tierra revuelta.
Había de extremar las precauciones, así que durante las largas semanas que le llevaron los preparativos, nunca pernoctó dos veces seguidas en el mismo lugar. En las tardes suaves subía a los riscos y cuando soplaba el viento del norte se resguardaba en la gruta.
La zanja adquirió el hondo de más dos hombres y un largo aún mucho mayor. Luego, enterró las estacas puntiagudas y, por último, cubrió el hoyo con un entramado de ramas y hojas para camuflarlo con el camino. No había vuelto a toparse con el animal, pero podía presentirlo, sabía que le andaba a la zaga.
Aquel día dejó a la yegua alejada, libre de riendas y montura, en la orilla del lago y, decidido, se apostó en lo alto del gran abeto. Desde allí, las copas de los demás árboles le impedían vislumbrar todo el panorama, pero podía sentir la respiración de un abejorro... Y así fue, sólo que aquella bestia era capaz de tragarse a todo un enjambre.
El Montañés descendió sigiloso para colocarse en el preciso lugar que le interesaba, al extremo opuesto de la zanja, hacia el interior del bosque. Cuando el oso apareciera por el único pasaje con la anchura suficiente para llevarlo hasta él, llamaría su atención para atraerlo. Luego, la trampa se encargaría del resto.
(...)

(CONTINÚA en…)

http://amazon.com/author/luistamargo

¡ GRACIAS POR LEER, AMIGOS/AS !

miércoles, julio 01, 2009

EL MONTAÑÉS


 Hay proyectos que nacen mucho antes de que uno encuentre la manera de realizarlos. Y hay personajes cuya vida cabe en una biografía, mientras que otros necesitan una novela. Y existen unos pocos que únicamente pueden contarse mediante leyendas.

 El Montañés pertenece a esta última estirpe.

 Nadie conoce con certeza de dónde procede. Nadie sabe cuál fue realmente su nombre. Allí donde aparece cambia el paisaje, cambian los pueblos, cambian las lenguas y hasta los siglos parecen avanzar a su alrededor, mientras él continúa cabalgando con la misma yegua, el mismo arma colgada del hombro y el mismo silencio.

 El Montañés atraviesa montañas, desiertos, mares, selvas, ciudades sagradas, imperios decadentes y territorios todavía sin cartografiar. A veces actúa como cazador. Otras como mercenario, explorador, fugitivo, mensajero o simple viajero. Nunca busca la gloria, tampoco el poder. Tan solo continúa avanzando.

 En su camino aparecen dioses olvidados, tesoros sagrados, pueblos misteriosos, guerreros, tramperos, piratas, princesas, tribus indígenas y civilizaciones enteras que apenas ocupan unas páginas antes de desaparecer de nuevo entre la niebla de la Historia.

 El verdadero protagonista, sin embargo, no es únicamente El Montañés: es el viaje. Un viaje perpetuo que convierte el horizonte en destino y la libertad en la única patria posible.

(CONTINÚA en…)

http://amazon.com/author/luistamargo

¡LEE Y DISFRUTA!